Project CBD visita Uruguay

En la primavera de 2014, una delegación de Project CBD se embarcó en una expedición a Uruguay para conocer este país pionero en legalizar la producción, venta y distribución de marihuana en América Latina.
Por el Octubre 07, 2014
Project CBD visits Uruguay
Crédito de la foto: punok-the-karate-gi

En la primavera de 2014, una delegación de Project CBD se embarcó en una expedición para buscar y compartir en Uruguay, el primer país en legalizar la producción, venta y distribución de marihuana. Durante nuestra visita de diez días, conocimos los profesionales de la salud, educadores, músicos, activistas de los derechos humanos, cultivadores de Cannabis y funcionarios del gobierno.

La simbología de la marihuana eran conspícuos en Montevideo, la capital de Uruguay, en donde las camisetas con la hoja de hierba se venden en las esquinas y los parlantes reproducen estrepitosamente reggae y hip hop. Los porros circularon libremente en un concierto de rock al aire libre al que asistimos la noche siguiente a nuestra llegada. Cuatro pesos de propina, el acto central, atrae a un grupo diverso de fumadores de hierba, incluyendo mucha gente joven de cantegriles, los barrios pobres de Montevideo.

Se estima que el 14% de los uruguayos entre 16 y 64 años han usado Marihuana. Tomamos muestras de un cultivo casero en Cabu Polonio, un asentamiento del movimiento okupa al lado de la playa en el océano atlántico. Pero el Cannabis de alta calidad era difícil de encontrar en este país exportador de carne de 3,3 millones de personas y tres veces más vacas. Privados de mejores fuentes, muchos uruguayos están fumando prensado paraguayo, un fétido ladrillo prensado de hojas, pegamento, heces y químicos contrabandeado desde Paraguay.

La posesión y el consumo de pequeñas cantidades de Cannabis ha sido descriminalizada en Uruguay desde 1970. Pero el cultivo, venta y distribución permanecieron ilegales hasta Diciembre de 2013, cuando este pequeño país Latinoamericano rompió las clasificaciones de los Estados Unidos –conductor de la guerra contra las drogas y anunció que iba a retirar la prohibición de la Marihuana. “Alguien tiene que ser el primero,” dijo el Presidente de Uruguay, José (‘Pepe’) Mujica”. “El camino represivo ha fallado.”

Ese fracaso es estruendosamente evidente en Latinoamérica, que recibió más de 20 billones de dólares en ayudas militares durante la última década, muchos de ellos destinados a la desastrosa guerra contra las drogas. El Plan Colombia, un esquema de los Estados Unidos para pulverizar con puño de hierro a un país productor de cocaína adoptó la misma cobertura del crimen organizado en la región y estableció el escenario para el horrible derramamiento de sangre en México, que ha cobrado más de 100.000 vidas en los últimos 7 años. El Presidente Mujica se convirtió en un campeón de la legalización de la Marihuana “para liberar a las futuras generaciones de esta plaga.”

Mujica, un antiguo soldado de las guerrillas marxistas que sobrevivió 14 años en una prisión militar, ve la legalización primero y principalmente como un asunto de derechos humanos, una oportunidad para salirse del círculo vicioso de violencia que ha aterrorizado a Latinoamérica. El Frente Amplio, la coalición de gobierno de izquierda de Uruguay, ve la guerra contra las drogas como una forma de neocolonialismo, un instrumento brutal del imperialismo de los Estados Unidos. Acabar con la prohibición del Cannabis es esencialmente una política antiimperialista.

“Nuestro objetivo inicial es detener la guerra contra las drogas, acabar la violencia y el crimen. Esa es la razón por la cual estamos a favor de un mercado recreativo legal. Queremos mantener a nuestros ciudadanos respetuosos de la ley lejos de los negocios clandestinos,” explicó Augusto Vitale, director delegado del gabinete ministerial uruguayo a cargo de políticas de drogas.

Después de implementar reformas para regular el uso recreativo del Cannabis, de acuerdo con Vitale, el gobierno uruguayo se enfocará en aprovechar las múltiples aplicaciones médicas de la Marihuana.

Uruguay también ha estado al frente de las campañas internacionales de salud pública para reducir el consumo de Tabaco. En 2009, el Frente Amplio pasó una ley requiriendo que el 80% del paquete de cigarrillos estuviera cubierto por advertencias de salud, tales como fotografías de víctimas de cáncer. La complacencia de Uruguay para defender sus políticas en la corte frente al gigante del tabaco Phillip Morris encaja con otras reformas sociales progresivas promulgadas por el gobierno de Mujica, incluyendo la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto. Además, Mujica ha buscado remediar la desigualdad de los ingresos redistribuyendo las riquezas y proporcionando computadores gratis para todos los niños uruguayos. Pero con certeza la historia lo recordará como el presidente que legalizó la Marihuana.

Los funcionarios uruguayos insisten que no están tratando de imponer sus visiones a otros países, pero ellos afirman que tienen el derecho soberano de abrir su propio camino y explorar nuevas perspectivas a un viejo problema. A diferencia de los gobiernos estatales en Colorado y Washington, Uruguay se rehúsa a cobrar un impuesto sobre las ventas de Marihuana. No busca sacar provecho de una industria del Cannabis estrechamente regulada, prefiriendo en su lugar mantener el precio de la Marihuana tan bajo como sea posible para acabar con el comercio del mercado negro. Si todo sale de acuerdo al plan, la Marihuana será cultivada por agricultores certificados por el gobierno y vendida a bajo costo en las farmacias solo a adultos registrados pero no a los turistas; la producción nunca debe exceder la demanda local. A diferencia del modelo holandés, que regula la venta pero no la producción de Cannabis y hashish, el gobierno uruguayo está a cargo de la industria completa –desde el cultivo al consumo.

Raymond Yan, presidente de la Oficina Internacional para el Control de los Narcóticos de las Naciones Unidas, acusó a Uruguay de tener una “actitud pirata” y advirtió que la legalización de la Marihuana podría “poner en peligro a los jóvenes y contribuir con un inicio precoz de la adicción.” Pero la audaz iniciativa de Uruguay ha ganado el apoyo de otros líderes de Latinoamérica que están abiertos a un gran cambio en la política de drogas del hemisferio.

…y Uruguay visita Project CBD

Laura Blanco, directora de la Asociación de Estudios Cannábicos, una organización no gubernamental en Uruguay, discutió las políticas de drogas pioneras de su país cuando visitó los Estados Unidos en Mayo. Blanco habló en la Conferencia Anual de Mujeres Visionarias en Petaluma y en un evento privado en la Bahía Este organizado por los activistas Chris Conrad y Mikki Norris.

La nueva ley en Uruguay, explicó Blanco, les permite a los ciudadanos mayores de 18 años registrarse con el gobierno para comprar 40 gramos de Cannabis al mes para uso personal en farmacias manejadas por el estado –el costo: un dólar un gramo. La ley también permite el cultivo individual de seis plantas en casa o unirse a un club cannábico de entre 15 a 45 miembros que pueden cultivar hasta 99 plantas. Los nombres de los miembros permanecerán en la confidencialidad, señaló ella.

El itinerario de viaje de Blanco incluyó reuniones en la Universidad de Oaksterdam para aprender acerca de cómo poner en marcha una Universidad de Cannabis y una visita de campo a Project CBD para un tour de force de equipos de extracción de aceite de Cannabis, una investigación de una operación de cultivo en rico en CBD y un laboratorio de pruebas analíticas.

Después de su regreso a casa, el grupo de Blanco, la Asociación de Estudios Cannábicos, se convirtió en la primera en registrarse oficialmente como un club de cultivo de Marihuana. Algunos otros en Montevideo y el interior también firmaron para plantar Cannabis el 28 de agosto de 2014, el primer día de registro, que era gratis.

Exactamente cincuenta años antes, el mismo día, Bob Dylan les dio Marihuana a los Beatles en una habitación de hotel de New York.

El 28 de Agosto debería ser una fiesta nacional en Uruguay y en los Estados Unidos.

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Traducido por Julian Caicedo, Anandamida Gardens, Colombia