Marihuana fumada y cáncer de pulmón

En 2005, Donald Tashkin, profesor de neumología en la Universidad de California Los Angeles, reveló en una conferencia que los componentes del humo del cannabis, a pesar de dañar las células en el tejido respiratorio, de alguna manera evitan que se vuelvan malignas.
Por Fred Gardner el Febrero 07, 2014
Marijuana doesn't cause lung cancer
Crédito de la foto: Popular Science

Publicado completo en Alternet.

Los medios ignoraron los sorprendentes hallazgos de expertos que muestran que la Marihuana ayuda a prevenir el cáncer de pulmón: Ahora es material de estudio para escuelas de medicina.

Se podría pensar que habría sido una noticia muy grande en la primavera de 2005, cuando Donald Tashkin, profesor de neumología en la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California UCLA, reveló en una conferencia que los componentes del humo de la Marihuana, a pesar que dañan las células en el tejido respiratorio, de alguna manera evitan que se vuelvan malignas. Pero los titulares anunciando “La Marihuana NO Causa Cáncer” nunca aparecieron.

Tashkin revisará sus hallazgos y discutirá la investigación actual este jueves en Santa Mónica, California, como parte de un curso para médicos acreditados por la Universidad de California en San Francisco. (Está abierto al público; pre-inscripción cuesta US$ 95).

Tashkin tiene especial credibilidad. Fue el investigador principal en estudios de la década de 1970 que identificaron los compuestos tóxicos del humo de la Marihuana. Fue Tashkin quien publicó microfotografías que muestran como el humo de la Marihuana daña las células que recubren las vías respiratorias superiores. El reporte de laboratorio de Tashkin concluyó que el benzopireno (un componente del humo del tabaco que juega un papel en la mayoría de los cánceres de pulmón) es especialmente frecuente en el humo de la Marihuana. Los datos de Tashkin documentaron que los fumadores de Marihuana son más propensos a toser, producir sibilancias (sonidos respiratorios) y flemas que los no fumadores.

El Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) apoyó la investigación de Tashkin relacionada con la Marihuana a lo largo de las décadas y le dio una subvención para llevar a cabo un estudio de casos controlados en población a gran escala que demostrara definitivamente que el consumo pesado de Marihuana a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer de pulmón y vías aéreas superiores. Lo que Tashkin y sus colegas encontraron, sin embargo, refutó sus hipótesis.

El equipo de Tashkin entrevistó a 1.212 pacientes con cáncer del programa de Vigilancia de Cáncer del Condado de Los Ángeles, agrupados por edad, sexo y vecindario con 1.040 controles sin cáncer. El consumo de Marihuana se midió en «porros por año» (número de años fumados multiplicado por el número de porros al día). El aumento de uso de Marihuana no resultó en tasas más altas de cáncer de pulmón y faringe (mientras que los fumadores de tabaco estaban en mayor riesgo cuanto más fumaban). Los fumadores de tabaco que también fumaban Marihuana tenían un riesgo ligeramente menor de contraer cáncer de pulmón que los fumadores de solo tabaco.

La exclusiva de Tashkin estaba aún en el aire en abril de 2009, cuando Tashkin revisó sus hallazgos en una conferencia en Asilomar, California organizada por “Patients Out of Time” (Pacientes Sin Tiempo). Los investigadores de Nueva Zelanda recientemente habían recibido atención de los medios por un estudio que contradecía los resultados de Tashkin. “Los usuarios habituales de Cannabis pueden estar en mayor riesgo de enfermedad pulmonar crónica, incluyendo cáncer, en comparación con los fumadores de tabaco”, es la forma en que la BBC resumió los hallazgos de los neozelandeses. El pequeño tamaño del estudio –participaron 79 fumadores, 21 de los cuales fumaban Cannabis solamente– no fue considerada en contra de los autores. Según comunicaron los medios corporativos, el estudio de Nueva Zelanda representaba la última palabra sobre este importante tema.

Tashkin criticó la metodología de los neozelandeses en su charla en Asilomar: “Hay un poco de disonancia cognitiva asociada con la interpretación de sus resultados. Creo que esto tiene que ver con el modelo de creencias entre los investigadores –me gustaría que estuvieran aquí para defenderse– y la integridad de los investigadores… de hecho publicaron otro artículo en el que imitaban el diseño que utilizamos para observar la función pulmonar”.

Tashkin, que está en sus 70s y usa gafas de montura metálica, habló desde el escenario de una aireada capilla de madera roja diseñada por Julia Morgan: “Para el tabaco encontraron lo esperado: un mayor riesgo de cáncer de pulmón y una relación dosis-respuesta clara. Un incremento de 24 veces en las personas que fumaban más… ¿Qué pasa con la Marihuana? Si fumaban una cantidad pequeña o moderada no hubo aumento en el riesgo, de hecho, un poco menos que uno. Pero si estaban en el tercio superior del grupo, entonces su riesgo era seis veces… Un hallazgo sorprendente, y uno tiene que tener cuidado con la interpretación de los resultados debido a la muy pequeña cantidad de casos (14) y controles (4)”.

Tashkin dijo que los neozelandeses emplearon “prestidigitación estadística”. Consideró “completamente inverosímil que los fumadores de sólo 365 porros de Marihuana tuvieran un riesgo de desarrollar cáncer de pulmón similar al de fumadores de 7.000 cigarrillos de tabaco… El tamaño pequeño de su muestra llevó a estimaciones infladas enormemente… Habían dicho que era ideal hacer el estudio en Nueva Zelanda porque tenemos una prevalencia mucho mayor de consumo de Marihuana. Pero el 88 por ciento de sus controles nunca había fumado Marihuana, mientras que el 36% de nuestros controles (en Los Ángeles) nunca habían fumado Marihuana. ¿Por qué tan pocos de los controles fumaban Marihuana? ¡Hay algo raro en eso!»

Esas son palabras fuertes para un profesor de la Escuela de Medicina de UCLA.

En cuanto a la implicación muy prometedora de su propio estudio - que algo de la Marihuana impide que las células dañadas se conviertan en malignas - Tashkin observó que un efecto anti-proliferativo del THC se ha observado en los sistemas de cultivos celulares y modelos animales de cáncer de cerebro, mama, próstata y pulmón. Se ha demostrado que el THC promueve la apoptosis (células dañadas mueren en lugar de reproducirse) y contrarresta la angiogénesis (el proceso por el cual los vasos sanguíneos se forman - un requisito para el crecimiento del tumor). Otros antioxidantes en el cannabis también pueden estar implicados en la lucha contra el tumor maligno, dijo Tashkin.

Gran parte de la charla de Tashkin en Asilomar se dedicó a la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), otra condición frecuente entre los fumadores de tabaco. La bronquitis crónica y el enfisema son dos formas de EPOC, que es la cuarta causa principal de muerte en los Estados Unidos. La contaminación del aire y el humo del tabaco son los culpables más conocidos. Los patógenos inhalados causan una respuesta inflamatoria, que resulta en disminución de la función pulmonar. Los pacientes con EPOC tienen cada vez más dificultades para limpiar las vías respiratorias a medida que envejecen.

Tashkin y sus colegas de la UCLA llevaron a cabo un importante estudio en el que se midió la función pulmonar de diversos grupos de edad por más de ocho años y se encontró que los fumadores exclusivos de tabaco tenían una tasa acelerada de declive, pero los fumadores de Marihuana –incluso si fumaban tabaco también– experimentaron la misma tasa de declive que los no fumadores. “Entre más tabaco se fume, mayor es la tasa de declive”, dijo Tashkin. “Por el contrario, sin importar la cantidad de Marihuana que se fumaba, la tasa de declive fue similar a la normal”. Tashkin llegó a la conclusión de que sus estudios y otros “no apoyan el concepto de que fumar Marihuana de manera regular conduce a la EPOC.”


Nota: La serie de conversaciones de medio día, conocida como “MMJ13001B” de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), es de interés periodístico en sí mismo, ya que las escuelas de medicina no suelen incluir el Cannabis en el plan de estudios. (“MMJ13001A” será ofrecido en San Francisco el 24 de octubre.)

Los medios de comunicación nunca han tomado nota de la realidad de que hay un espectro de conocimientos entre los médicos que aprueban el uso de Marihuana por los pacientes. Estos médicos han sido retratados como «doctores de la hierba» como artistas del dinero fácil que practican una medicina de calidad inferior, haciendo caso omiso a los médicos investigadores serios que entienden por qué los compuestos de la planta pueden aliviar una amplia gama de síntomas.

El psiquiatra Igor Grant, director del Centro de Investigaciones del Cannabis Medicinal de la UC en San Diego recientemente publicó un artículo en el Open Neurology Journal (Diario de Neurología Abierta) concluyendo que “es impreciso afirmar que el Cannabis no tiene ningún valor médico, o que la información sobre su seguridad es deficiente, y llamando a su reclasificación por el gobierno federal”.

El curso CME fue organizado por el Consorcio Canadiense para la Investigación de cannabinoides con el apoyo de la Society of Cannabis Clinicians (Sociedad de Clínicos del Cannabis) con sede en California. Ellos proporcionan 2.75 AMA PRA Categoría 1 crédito (s) (tm).


Traducido por Julian Caicedo, Anandamida Gardens, Colombia